Custom Tricks: Materiales de modelismo

¡Buenas a tod@s!

Muchos de vosotros me habéis estado pidiendo tutoriales sobre modelado de miniaturas. Haciendo caso de vuestras sugerencias, estreno nueva sección en el blog para aquellos que queráis comenzar a realizar modificaciones de vuestras miniaturas: ¡Custom Tricks!

El tema de hoy se centrará en los diferentes materiales que todo aficionado a las miniaturas y a las conversiones debería tener en casa para realizar modificaciones. Se que esto se ha hablado mucho en muchísimos blogs, así que trataré de darle un enfoque más personal con los materiales con los que haya trabajado y mi experiencia de uso. No voy a poner enlaces a donde comprarlos, ya que para eso cada uno tendréis vuestras tiendas de confianza donde preguntarlo, y si no Google proveerá (y si alguna tienda quiere patrocinar mi blog, soy todo oídos xD)

Plasticard:

Como dice el nombre, el plasticard son unas láminas de plástico de diferentes grosores y colores, ideales para piezas planas o con cierta curvatura, ya que disponen de cierta flexibilidad. Cuanto más grueso es, más dificil de trabajar y menos flexible, pero también más resistente. Su uso más habitual es para secciones largas y rectas, como piezas de blindaje para vehículos, o incluso para placas de armadura. Incluso algunas las venden con texturas pre impresas (como por ejemplo ladrillos, hexágonos, etc.) y son perfectas para las peanas de las miniaturas. Incluso algunas tiendas de modelismo venden plasticard con forma de tuberías, vigas u otras formas, perfecto para ahorrarnos tiempo. Las piezas más gruesas pueden llegar a ser difíciles de cortar con cuchilla, pero con unas tijeras comunes suele ser suficiente. Otra opción es calentar las herramientas para que les sea más fácil el corte, aunque corremos el riesgo de derretir demasiado la lámina de plasticard y arruinar nuestro trabajo.

Mi recomendación es tener siempre a mano al menos una de 0,25mm de grosor, otra de 0,5mm y por último una de 0,75mm o incluso 1mm de grosor para los trabajos que requieran consistencia. Podéis usar calor (pero no llama directa) para deformarlas y darle cierta curvatura, ya que si las forzais a mano en frío pueden partirse. Compradlas blancas, ya que si no tocará dar más pasadas de pintura para ocultar el color original, salvo que vuestro trabajo requiera de cierto color base y no tengáis pensado pintar por encima después.

Alambre:

Un rollo de alambre de acero puede salvar al modelista de muchas situaciones peliagudas. El modelista habitual usa el alambre principalmente para asegurar piezas entre si, lo que se denomina “pinning”, que consta básicamente de hacer un agujero con un taladro manual o una herramienta eléctrica a ambas piezas, insertar un trozo de alambre en ese agujero, y pegar la miniatura. Además de esto, también se utiliza para construir la estructura de las nuevas miniaturas que se modelan desde cero. El alambre puede encontrarse de diferentes grosores, es muy barato y fácil de conseguir en cualquier ferretería.

Puesto que no vamos a tenerlo expuesto a la intemperie, sino que habitualmente servirá de base para construir algo por encima, podemos comprar cualquier tipo de alambre disponible. Recomiendo al menos uno de 0,3mm de grosor para detalles finos, y uno de 0,6mm para detalles más gruesos que requieran soportar más peso. Es importante calcular el peso que tendrá que soportar el alambre, y si es necesario trenzarlo con algo más de alambre para darle más resistencia, ya que de lo contrario la pieza final podría sufrir deformaciones indeseadas (y que me ha ocurrido en más de una ocasión)

Masilla de modelismo:

Llegamos al grueso del artículo, y una de las cosas que más trae de cabeza a los que comienzan a iniciarse en este tema. Existen dos materiales diferentes con los que podemos emprender el modelado de miniaturas o modificaciones: Masillas epóxicas y masillas horneadas.

La masilla epóxica es, como su nombre indica, una masilla de 2 componentes (la masilla termoestable y el catalizador o “endurecedor”) que al mezclarlos entre si logramos un material modelable que seca con el tiempo sin necesidad de horneado y alcanza una dureza característica según el tipo de masilla empleada. Usualmente pegajosas al tacto, requieren que las herramientas siempre se encuentren húmedas para poder trabajar con ellas, pero van perdiendo adherencia conforme se van secando. Es recomendable guardarlas en botes herméticos tras su uso, y que no queden expuestas al sol para evitar que se deterioren rápidamente. Existen una enorme variedad de marcas que fabrican diferentes tipos de masillas con diferentes acabados, y además se pueden combinar entre si para lograr materiales diferentes, así que únicamente expondré aquellas con las que he trabajado y mis experiencias.

La masilla horneada suele ser masilla empleada en manualidades o bellas artes. Normalmente se puede trabajar con ellas durante horas sin que pierda sus características, ya que no secan al aire libre, y requieren de calor para endurecerse. Permite emplear técnicas de modelado tradicionales que las masillas epóxicas, dada su elasticidad, nos resultarían imposibles de emplear. Como contrapartida, cualquier detalle puede ser modificado en cualquier situación, lo cual puede ser contraproducente si hemos trabajado en una sección de la miniatura y al trabajar en otra sección podemos destruir todo nuestro trabajo por accidente. Además de esto, un horneado incorrecto de la pieza puede dar resultado a miniaturas quebradizas, o porosas y que absorben la pintura.

Masilla verde:

La clásica e incombustible masilla verde (green stuff en inglés) suele formar parte del kit básico de todo aficionado al hobby, y es la masilla epóxica más conocida. Consta de dos componentes, la masilla amarilla y el catalizador azul, que al mezclarlos se obtiene una masilla de color verde con la que poder trabajar. Recién mezclada es bastante adhesiva, muy maleable y fácil de extender, pero estas mismas cualidades hacen que resulte difícil trabajar en detalles finos con ellas. Sin embargo, una vez comienzan a secar, van perdiendo su elasticidad y facilitan el modelado de detalles con aristas más pronunciadas. El tiempo de trabajo medio de estas masillas es de 1 hora, y su secado completo es de unas 6 horas aproximadamente, aunque los tiempos pueden variar dependiendo de la cantidad de masilla/catalizador empleado en la mezcla, a más catalizador, menos tiempo de secado y de trabajo. Suelen venir en cinta o tubo, y normalmente vienen ambas partes juntas. En algunos lugares se la conoce como “Kneadatite”, que es la marca comercial más utilizada.

Esta es la masilla que más he utilizado con varias marcas (principalmente Army Painter y la de Greenstuff World) y con la que más cómodo me siento trabajando habitualmente. No es idónea para detalles excesivamente finos o acabados muy pulidos con aristas muy pronunciadas, pero es una masilla todoterreno que puede con todo lo que necesites. Tolera moderadamente bien el lijado, aunque recomiendo emplear lija de grano fino, para evitar que se noten marcas de arañazos en el resultado final (aunque lo ideal es modelarlo liso antes de secar para no necesitar limado). Es idónea para mezclar con otras masillas de secado más lento, ya que acelerará un poco su secado (usualmente la mezclo con masilla marrón)

Masilla blanca:

Solo he probado una vez la masilla blanca, concretamente de la marca Tamiya, pero debo admitir que me enamoré nada más utilizar esta masilla epóxica. El funcionamiento es muy similar a la masilla verde que hemos comentado antes, sin embargo posee algunas características interesantes para el modelista. Para empezar, recién mezclada es algo más adhesiva que la masilla verde, con lo que es más fácil de añadir a la miniatura, pero más dificil de trabajar si no se mantienen las herramientas siempre húmedas. Permite superficies lisas muy pulidas tipo “espejo”, lo que puede ser interesante para algunas piezas que requieran de ese nivel de pulido, y además permite mayor nivel de detalle en el modelado incluso antes de que comience su secado. Sin embargo muestra problemas a la hora de realizar aristas muy pronunciadas, y el resultado final puede no ser todo lo duro que a uno le gustaría.

No he probado a mezclar esta masilla con otras ya que, debido a lo similar con la masilla verde (y que la masilla blanca es normalmente bastante más cara que la otra) suele ser más recomendable emplear esta última para las mezclas.

Masilla marrón:

Llegamos al “patito feo” de las masillas epóxicas. Esta masilla solo la he probado de Greenstuff World, así que describiré el comportamiento que he tenido únicamente con esta. El funcionamiento de esta masilla es muy similar a las otras dos, un componente gris y otro negro (o eso creo, que soy daltónico xD) que directamente ni siquiera vienen juntas en la misma cinta. Tanto la masilla como el catalizador son extremadamente adhesivos antes de su mezcla, hasta el punto de quedarse siempre pegado en el bote cuando necesito emplearlos. Una vez mezclados sin embargo, se crea una masilla de color marrón pardo con un cierto brillo metálico. En este estado, la masilla pierde gran parte de su adhesividad inicial, lo que dificulta ponerla inicialmente sobre la miniatura y trabajar con ella. Es maleable como cualquier otra masilla, e incluso permite que las herramientas que no sean de hierro se puedan emplear “casi” sin humedecerlas (remarco el casi, ya que algo hay que mojarlas). Tiene un tiempo de secado bastante más largo de lo habitual, lo cual permite también mucho tiempo de trabajo al respecto. Permite detalles muy finos, y aristas muy marcadas. Además una vez seco queda particularmente duro, ideal para modelar espadas, lanzas y otras superficies puntiagudas. Sin embargo su dureza es un arma de doble filo, ya que una mala caida de la miniatura puede enviar al traste horas de trabajo.

Normalmente esta masilla se suele mezclar con un poco de masilla verde para añadirle cierta flexibilidad una vez seca, y acelerar el proceso de curado de toda la pieza. Yo suelo emplear esta masilla para armas, armaduras, y todas aquellas secciones que requieran un acabado muy pronunciado. Además, huele bastante “raro” cada vez que abro el bote, un olor bastante más fuerte que cualquiera de las otras masillas que he puesto antes:

Scupley (o Super Sculpey):

No suelo ser muy fan de las masillas horneadas, pero he de admitir que la única vez que modelé con Sculpey (o más bien la variante Super Sculpey) quedé bastante satisfecho con el resultado. Esta masilla de horneado tiene una textura y color bastante parecidas a la arcilla o la plastilina. Al no ser tan adhesiva ni elástica como las masillas epóxicas, no requiere trabajar con las herramientas siempre húmedas, lo cual a la larga se nota en el tiempo de modelado. Es cómoda de manejar, no tiene tiempo de secado y muchos miniaturistas profesionales utilizan esta u otras marcas para crear miniaturas con acabado profesional, ya que permite dedicarle horas a una miniatura hasta lograr el detalle deseado (o si uno es tan maniático como yo, deshacer y rehacer durante horas xD).

Entre las pegas que le encuentro es que no soy un fan de emplear el horno para el modelado de miniaturas (la electricidad va muy cara) y el tener que estar echando mano constantemente del horno para cada proceso de modelado que realices puede llegar a ser incómodo. Aun así debo admitir que el mejor nivel de detalle que he llegado a conseguir ha sido con esta masilla.

Fimo:

Por último, entre las masillas de horno se encuentra Fimo, una gran conocida para todos los fans de las manualidades. Esta masilla presenta más similitudes con las masillas epóxicas que con las masillas de modelismo tradicionales de horneado, ya que presenta cierta elasticidad que hace más complicado trabajar con ellas con métodos tradicionales. Además es bastante “fofa”, lo que requiere de emplear estructuras de alambre para miniaturas más complejas. Normalmente no suele ser necesario mantener húmedas las herramientas al trabajar con esta masilla, sin embargo en algunos casos me vi en la necesidad de hacerlo, quizá es por trabajar con herramientas metálicas en vez de plástico. La ventaja que tiene el Fimo es que tiene una variedad de colores enorme, hasta el punto de requerir poco trabajo de pintura usualmente. Y hablando de la pintura, las veces que he trabajado con Fimo me he dado cuenta que le cuesta adherirse la pintura a la superficie una vez horneada, con lo que hay que asegurarse de barnizar bien la pieza para evitar que se despinte todo el trabajo.

 

Y con esto termino la laaaaarga entrada de hoy. Espero que os haya sido de utilidad, y en un futuro os traeré más trucos y curiosidades sobre el modelismo. Ahora, si me lo permitís me despido diciendo… ¡Hoy es mi cumpleaños! 32 años ya… cómo pasa el tiempo, cualquiera diría que fue ayer cuando me regalaron mi primera caja de eldars y comencé mi andanza en el mundo de los wargames. Cuanto ha llovido desde entonces, y cuanto he aprendido (y aun a día de hoy aprendo) de este hobby y de la estupenda gente que lo comparte. ¡Espero poder celebrarlo una vez más el año que viene con vosotros en este blog y como siempre, cualquier comentario es bienvenido!

¡Hasta la próxima semana!

 

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