Custom Tricks: Primeros pasos del modelado

¡Buenas a tod@s!

Hoy os traigo otra entrada de Custom Tricks para la colección. En las entradas anteriores hablamos un poco de las herramientas y los materiales más habituales que usamos los modelistas para realizar conversiones o miniaturas desde 0. Ahora vamos a combinar lo aprendido en las dos entradas en un acercamiento a las técnicas de modelado que se suelen emplear. ¡Sin más dilación, vamos allá!

Primeros pasos con la masilla de modelismo:

Como dice el refranero español “antes de correr hay que andar”, y esto también se aplica al modelado de miniaturas. Antes de aprender cómo proceder a la hora de modelar, hay que comprender las técnicas que hay disponibles para el modelista. Para ello, primero hay que explicar las propiedades de la masilla epóxica. Principalmente me centraré en la verde, pero gran parte de lo que leáis aquí se puede aplicar a las demás masillas.

La masilla verde es una masilla de 2 componentes, azul y amarillo, que al mezclarlas se crea una masa color verde más o menos oscura dependiendo de las cantidades empleadas de ambos componentes. Usualmente suelen venir en una cinta con ambos colores unidos, así que el primer paso que realizaremos siempre será el separar ambos colores cortando por el medio de forma que ambos componentes queden “limpios” del otro color. Normalmente suelo cortar medio centímetro a un lado y otro de la franja de unión y dejar cada color en botes separados. Como la economía no está para ir tirando el sobrante, las tiras centrales que os sobren las podéis guardar en otro bote, y recomiendo que sean las primeras que useis ya que serán también las primeras en secarse. Otras masillas pueden ya venir separadas, así que este paso puede no ser necesario.

Una vez separada, antes de proceder a modelar primero hay que evaluar cómo de grande va a resultar la pieza que queremos modelar, y en base a eso tomaremos cantidades iguales de ambos componentes. Una vez tengamos los dos componentes de la masilla, los mezclaremos con los pulgares y los índices creando un movimiento de “pellizco y pliegue”, de forma que pellizquéis un poco del material, lo dobléis, pellizquéis otro poco, lo dobléis por la mitad, y así hasta alcanzar un color verde homogéneo. En mi experiencia, uno siempre tiende a coger más de lo necesario para la pieza que va a modelar, así que mi recomendación es que toméis siempre la mitad de lo que teníais intención de usar. Es mejor tener que preparar luego algo más de masilla que no mezclar de más y que luego no se pueda aprovechar. Una vez hayáis terminado de amasar la masilla, y antes de modelar la pieza, os recomiendo que extendáis la masilla sobre un trozo de plástico fino untado con agua o aceite hasta que quede una capa muy fina. Esto os permitirá ver si existe algun trozo de masilla que no se haya mezclado bien y que tengáis que retirar. Esto es un paso que no siempre hacemos y luego nos puede traer verdaderos quebraderos de cabeza en la pieza final. Tras limpiar la masilla de impurezas, la amasaremos en una bola y estará lista para ser usada. Como dato curioso, algunos modelistas (yo entre ellos) tenemos la costumbre de pegar el trozo de masilla en el pulgar para poder ir cogiendo trozos mientras trabajamos. Al principio me parecía una tontería, pero con la práctica he aprendido que la técnica del “pegote” es cómoda y muy práctica:

¡Adorad al sacrosanto pegote verde!

Técnicas básicas del modelado con masilla:

Ya tenemos nuestra masilla lista para convertirla en el objeto de nuestros anhelos, ¡el mundo se arrodillará ante nuestra creación! Pero algo falla, las piezas estupendas que tenías en la mente no quedan tal como deberían. Esto se deberá, aparte de por usar las herramientas incorrectas, al no haber comprendido las características de la masilla. La masilla verde no deja de ser una masilla epóxica adhesiva con una plasticidad y ductilidad que varía según composición, y que las va perdiendo conforme se seca en el ambiente ganando elasticidad a cambio. En pocas palabras, cuando está recién amasada, la masilla puede ser estirada hasta ciertos límites, amasada, aplastada, o recortada, y esta mantendrá la forma en la que lo hayamos dejado, pero conforme vaya secándose perderá todas esas propiedades para quedar únicamente como una pieza sólida y elástica (según masillas esto puede no ser cierto del todo) que tenderá a mantener la forma que hayamos modelado. Es precisamente esto lo que hace que, modelar según qué piezas, pueda realizarse en según qué parte del proceso de secado esté la masilla.

Para que os hagáis una idea sencilla, si tratamos de incidir con una herramienta afilada en la masilla al principio o al final del proceso de secado, el resultado sería algo parecido a esto:

¡Habilidad del Paint nivel legendario!

Como se puede ver, durante las fases iniciales la masilla tenderá a “amontonarse” en dirección opuesta a donde se aplica la fuerza, creando bordes menos definidos. En las fases finales sin embargo, la masilla tenderá a crear bordes más afilados, ya que esta tenderá a moverse longitudinalmente desde el punto de incisión, puesto que la masilla tenderá a tratar de recuperar la forma. Es por eso que usualmente los detalles más pronunciados se suelen realizar en las fases finales del secado, mientras que los detalles generales se suelen modelar al principio.

A continuación listo las técnicas que más he utilizado y en qué fases suele realizarse de forma más habitual, no siendo mutuamente excluyentes, y pudiendo realizar más de una técnica al mismo tiempo para según qué piezas. Pido perdón si no uso los nombres técnicos que debería, puesto que no soy un experto en bellas artes y muy probablemente tengáis que corregirme en algún punto. Agradezco toda colaboración:

  • Prensado: Esta técnica puede realizarse durante la fase inicial y la final. Consiste en presionar una herramienta contra la masilla para marcar la forma de la herramienta sobre la masilla, a la vez que se reduce el perfil de la misma. Normalmente suele realizarse para dar una forma concreta a la masilla, o bien alargar o extender una pieza de masilla. Según la forma de la herramienta empleada y su fase de secado, la masilla tendrá un resultado u otro. Durante la fase inicial la masilla tenderá a adoptar fielmente la forma de la herramienta empleada, mientras que durante la fase final de secado tenderá a mantener en cierta medida la forma original, pero se moldeará hasta cierto punto para tomar parte de la forma de la herramienta empleada.
  • Punzado: Esta técnica puede realizarse durante la fase inicial y la final. Básicamente consiste en incidir en la masilla con un objeto punzante de perfil fino (como una aguja, por ejemplo). Se emplea principalmente para crear agujeros en la pieza. Durante la fase inicial de secado, según la fuerza y la profundidad de la punción, puede dejar pequeños “aros” alrededor como masilla acumulada, lo cual puede ser interesante para conseguir efectos del tipo cota de malla o similares. Durante la fase final de secado, las punciones son sencillas y con aristas más “afiladas”.
  • Alisado: Esta técnica normalmente se emplea durante la fase inicial, ya que en la fase final la masilla suele haber endurecido demasiado como para ser útil. En esta fase cogeremos una herramienta plana sin aristas muy marcadas, la untaremos en agua, aceite o vaselina, y la pasaremos repetidamente en movimientos circulares o en una sola dirección. Este movimiento tiene el fin de eliminar posibles líneas de unión entre dos piezas de masilla, borrar huelas dactilares que hayan podido quedar por la manipulación de la pieza, y en generar dar una superficie más limpia sobre la que trabajar.
  • Corte: Esta técnica normalmente se emplea durante la fase final, ya que durante la fase inicial la masilla es demasiado adhesiva. Tal como dice el nombre, emplearemos una herramienta cortante para cortar la masilla sobrante o delimitar bordes afilados sobre la masilla. Si se realiza durante la fase inicial, se corre el riesgo de que el movimiento linear de la cuchilla deforme la figura al tratar de adherirse a la cuchilla. Esto se puede aliviar en parte humedeciendo la cuchilla, pero es recomendable realizarlo durante la fase final de secado.

Un detalle interesante es que, salvo en casos muy contados, nunca tratéis de estirar la masilla directamente para extenderla, la masilla tiende a concentrarse en los puntos de presión (es decir, en los dedos) y apenas mantiene el material suficiente para tener un perfil útil tras el estirado, con lo que las posibilidades de rotura de la pieza con que estéis trabajando serán elevadas.

Armazones para la masilla:

Tal como ya he comentado, la masilla en sus fases iniciales de modelado es extremadamente adhesiva y maleable, por lo que para que mantenga una forma mínimamente coherente, será recomendable que empleéis algún tipo de armazón o esqueleto sobre el que realizar vuestras piezas. Existen un sin fin de formas de realizar armazones según la pieza o figura que queramos modelar. En el caso de seres humanos, este suele ser el armazón que empleaba hasta ahora:

¡El señor abrazos ha vuelto!

Básicamente consiste en dos alambres. El primero es doblado por la mitad a la altura donde irá la cabeza, luego lo trenzo hasta alcanzar la pelvis para darle resistencia a la columna, y ayudándome de unas tenazas pequeñas modelo la forma de las caderas y las piernas. El segundo alambre se enrolla alrededor de la zona donde serán los hombros, y se extienden a ambos lados. Para que la sujección sea firme primero lo pego con una gota de pegamento, y luego le añado un poco de masilla para acabar de afianzarlo. El problema que tiene este tipo de estructura que utilizaba hasta ahora es que la línea de los hombros queda un poco desigual al haberse enrollado sobre la estructura de la columna. Estoy desarrollando un armazón diferente sobre el que modelar personajes humanoides, y en cuanto tenga disponible fotos os las enseñaré.

Otra posible estructura utilizable son láminas o planchas de plasticard, normalmente se emplea para piezas planas que no van a tener demasiada complicación o que serán sencillas y rectas, como planchas de blindaje sobre las que queramos añadir detalle, o quizá espadas o armas de fuego. Y esto no significa que no podamos usar ambas estructuras, o combinar alambre y láminas de plasticard para según que piezas. ¡Simplemente sed creativos y evaluad donde pueden estar las debilidades de vuestras piezas para fortalecerlas!

Y hasta aquí la entrada de hoy. Espero que os haya resultado útil e informativa, y sobretodo si tenéis dudas, sugerencias, o si queréis corregir mis (posiblemente pésimos) nombres de las técnicas empleadas, soy todo oídos.

La semana que viene continuaremos con Guts (o Gatsu, o Gatts, malditos traductores…) de la serie Berserk. ¡No os lo perdáis!

 

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