El “Sr Brazo Recio”, un naga de Aleph con gigantismo

¡Buenas a tod@!

Hoy os voy a enseñar una “modificación no prevista” de una de mis miniaturas. Para esto necesitaré contar primero una historia curiosa que me ocurrió echando una partida de Infinity, el juego de ciencia ficción con estética manga de la empresa española Corvus Belli, en casa de un amigo mio. Jugamos la partida tranquilamente en su casa, yo con mis tropas de Aleph (todavía a mitad pintar) contra sus Ordenes Militares. Una vez acabada la partida guardé todas mis miniaturas en la caja donde las transporto y volví a casa tranquilamente.

Cuando llegué a casa y saqué la caja de la mochila, revisando mis miniaturas, comprobé con horror que una de ellas, un batidor naga hacker, había perdido su “brazo ninja de hacker” (veréis más adelante por qué pongo esto entre comillas). Llamé a mi amigo para que buscase el brazo en su casa, ya que en la mochila ni en la caja aparecieron, pero no hubo suerte, así que vi la oportunidad de crearle un nuevo brazo, ya que de todas formas el original no me convencía. A continuación podéis ver la miniatura original:

Batidor naga hacker  (imagen extraida de la tienda oficial de Corvus Belli)

Para que os hagáis una idea, muchas de las tropas de Aleph, el ejercito que juego, son cuerpos sintéticos (cyborgs si lo preferís) controlados por una inteligencia artificial llamada Aleph. El brazo accidentado es el que tiene extendido con dos dedos alzados. Es una pose “muy ninja” a mi parecer, y que no termina de gustarme, así que decidí crearle uno que me gustase más. Dicho y hecho, comencé por establecer una estructura de alambre que me permitiese soportar todo el brazo:

 
¿Es grave doctor? El batidor naga no las tiene todas consigo.

Una vez decidida la posición del brazo, y tras ponerle una primera capa de masilla epóxica, tomé la errónea decisión de desenganchar el brazo para poder trabajar independiente en él de forma más cómoda. El resultado fue el nacimiento del que yo llamo cariñosamente “Sr. Brazo Recio”:

 
Uhm… Creo que tenemos el primer caso de gigantismo en un cuerpo sintético. La IA tendría un mal día en la fábrica.

Como podéis ver, al quitar el brazo perdí la escala a la que debería haberlo hecho, con lo que quedó “ligeramente” más grande que su otro brazo. Además, la mina anti-persona que sujeta en la mano es enorme, casi podría ser una mina anti-tanque. Por suerte, una vez lo terminé de pintar, el resultado queda algo más disimulado:

 
¡Voy a ser la envidia de los concursos de pulsos!

Y con esto el batidor naga “Sr Brazo Recio” recuperó un brazo funcional con el que poder luchar en los campos de batalla. Pero claro, toda buena historia termina con ultimo giro de guión inesperado. Semanas más tarde, volví a casa de mi amigo a echar otra partida. Imaginaos nuestra sorpresa cuando, mientras montábamos la mesa plegable para la partida, incrustado entre sus dos tablas de madera, estaba el brazo original del naga, algo despintado por la fricción de las maderas, pero salvo por eso intacto (lo cual dice mucho de la resistencia del metal de estas miniaturas). Lo tengo guardado como pieza de repuesto en el hipotético caso que otra tropa (esperemos que no sea este mismo naga) pierda el suyo.

Espero que os haya gustado esta entrada, y disculpad si la calidad de alguna de las fotos no es la adecuada, todavía riño con el enfocado de la cámara del móvil. Espero vuestros comentarios, críticas (constructivas a ser posible, gracias) y detalles que queráis saber.

¡Hasta la próxima!

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